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REPORTAJES MES DE JULIO

viernes, 20 de mayo de 2016

LA ESENCIA DE ESCRIBIR.

        La intención de este apartado es para convertir al lector en un cómplice de aventuras que disfrute de diversos viajes por mundos de fantasía, además de crear un apartado que sirva de plataforma para que los lectores a partir de su contenido, creen algún objeto novedoso, independiente y autónomo. Son algunas de las metas que propongo para este blog. Tod@ aquel que quiera pueda contar una historia, ya sea real o nó, pero que sirva para desarrollar sus pensamientos, este es un buen sitio para ello. Tendrán cabida tod@s aquellos que quieran transmitir algo, independientemente de que salgan en moto y donde vivan. Se trata de dar un espacio a los que quieran desarrollar algo tan bonito como es la comunicación y lo titularemos.....


LA ESENCIA DE ESCRIBIR


HISTORIA escrita por MAJO ESCARLATA 19 de mayo de 2016

Entró en la habitación, saludó y se sentó en una silla cerca de la ventana. Su mirada se perdió en sus propios pies cuando agachó la cabeza. Metió la mano en el bolsillo y sacó su cartera, buscó entre los papelitos que llevaba y cogió una fotografía, ya desgastada por el paso de los años. Allí tenía la imagen de una joven y apuesta mujer. Por un momento se trasladó, como un rayo de luz, a ese tiempo y ese lugar. Cuantos recuerdos pasaron por su mente: toda una vida. Ahora se encontraba en su último segmento de la vida, en esa distancia por ganarle tiempo al mismo tiempo que le tocó vivir, todavía tenía esa ilusión que nunca perdió. Su rostro marcaba los años, su cuerpo ligeramente encorvado delataba la edad que tenía pero, su mirada no había perdido las ganas de proyectarse en las vivencias que todavía le quedaban por disfrutar.
Nunca abandonó su enganche por la vida, aprovechaba cada momento como el primer día. No importaba los años que tenía sino como los vivía: la intensidad de esos días.
Se daba cuenta que cada vez necesitaba menos cosas para ser feliz. Valoraba la verdadera esencia de la persona:
-Una sonrisa en la cara de un amigo.
-Una mirada al nuevo amanecer de cada mañana.
-Un apretón de manos al saludar a cualquier conocido.
-La brisa en un atardecer de verano en la playa...
Cuantas cosas tenemos a nuestro alcance con solo atender a nuestros sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto.
Que poco se necesita, llenamos de "NECESIDITIS" y nos olvidamos de lo principal, aquello que está en NUESTROS SENTIDOS. Miremos y observemos nuestro alrededor esta lleno de cosas muy interesantes.

La lejanía de los amig@s.

Me gustaría decirle a la gente las dos o tres cosas que he aprendido y me han servido a lo largo de muchos años. Lo que he aprendido después de tantos años es, que la tristeza no es la expresión de que nadie nos quiera, sino el impacto negativo de no quererse uno mismo; en la adolescencia y en la mayoría de edad, la tristeza es el resultado de odiarse a sí mismo sin saberlo y no la falta de cariño de los demás. Estar tristes y sin ganas de hablar, porque los demás no comprenden lo que nos pasa por dentro, es algo que hacemos, creemos que no entienden nada de lo que queremos decir, pero nos equivocamos, nos encerramos en sí mismos, dejamos de salir con los amig@s.

Se nos dice, con razón, que la profusión de las redes sociales puede ayudar sobremanera. Yo mismo digo que es mejor la compañía de un buen amigo que una buena medicina y siento tristeza cuando veo como amig@s se alejan, incluso siento lastima de mí, por sentir que los voy a perder, luego me auto convenzo, que no es lo que yo quiero si no lo que él quiere.
Soy de esas personas que no demostramos nuestros sentimientos salvo a personas contadas, aunque estemos llenos de ellos, sufro en silencio, amo con miradas y hablo con sonrisas, pero en el fondo no comprendo cómo se aleja la gente. Y eso me pone triste.


Le dedico estas palabras a esos amig@s que nunca hemos aclarado nuestro alejamiento, pero me da fuerzas saber que mi lucha es constante y que da frutos día a día, conozco personas especiales, personas que tiene algo que me enamora, lucho para que el camino no nos separe y no lo buscaré, ni provocaré, ni desearé. Está bien que no hay que culpar y seguir adelante, pero les puedo asegurar que aún lucho para no perder nuevos amig@s


Un recuerdo es una fotografía tomada por el corazón, para que un momento especial dure para siempre.

3 comentarios:


  1. MAJO ESCARLATA19 de mayo de 2016, 23:01
    MAJO ESCARLATA

    Entró en la habitación, saludó y se sentó en una silla cerca de la ventana. Su mirada se perdió en sus propios pies cuando agachó la cabeza. Metió la mano en el bolsillo y sacó su cartera, buscó entre los papelitos que llevaba y cogió una fotografía, ya desgastada por el paso de los años. Allí tenía la imagen de una joven y apuesta mujer. Por un momento se trasladó, como un rayo de luz, a ese tiempo y ese lugar. Cuantos recuerdos pasaron por su mente: toda una vida. Ahora se encontraba en su último segmento de la vida, en esa distancia por ganarle tiempo al mismo tiempo que le tocó vivir, todavía tenía esa ilusión que nunca perdió. Su rostro marcaba los años, su cuerpo ligeramente encorvado delataba la edad que tenía pero, su mirada no había perdido las ganas de proyectarse en las vivencias que todavía le quedaban por disfrutar.
    Nunca abandonó su enganche por la vida, aprovechaba cada momento como el primer día. No importaba los años que tenía sino como los vivía : la intensidad de esos días.
    Se daba cuenta que cada vez necesitaba menos cosas para ser feliz. Valoraba la verdadera esencia de la persona:
    -Una sonrisa en la cada de un amigo.
    -Una mirada al nuevo amanecer de cada mañana.
    -Un apretón de manos al saludar a cualquier conocido.
    -La brisa en un atardecer de verano en la playa...
    Cuantas cosas tenemos a nuestro alcance con solo atender a nuestros sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto.
    Que poco se necesita, llenamos de "NECESIDITIS" y nos olvidamos de lo principal, aquello que está en NUESTROS SENTIDOS. Miremos y observemos nuestro alrededor esta lleno de cosas muy interesantes.

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  2. MAJO ESCARLATA

    Quiero creer, cuando miro en retrospectiva en el tiempo, cuando aún era una niña inocente en sus actos y en sus pensamientos, en las buenas intenciones.

    Quiero creer en la transformación , en lo más profundo de su ser, de una niña que, en sus ganas de ver más allá de lo que podía, y viendo el tiempo que le tocó vivir, anhelaba convertirse, desdoblarse y ser en definitiva una Ninfa del Bosque.

    Ella está en contacto con lo que realmente esta vivo y puro, sin ningún temor a ser, deambular por la Naturaleza completa, con sus bosques y sus aguas, sin temer quién es, sin temer a su propia verdad de ser. Un ser completo que irradia una luz interior que la hace alumbrar el todo, hasta las zonas más sombrías que encuentra en sus alrededores y le permiten dar luz a seres hermosos que sólo ella es capaz de ver. Ver su interior, ese interior tan mágico que puede entender y traspasar su alma, como un rayo de luz cruza un prisma de cristal descomponiéndose en los colores que determinan el arco iris. Aquél que surge esplendoroso en un día de lluvia tenue, allá por los sinfines entre las nubes del cielo. Ella sabe de la calidad, del brillo y de la intensidad de ese haz de luz convertido en los colores básicos que posee la NATURALEZA. A partir de ahí todos son composiciones más o menos idealizadas de nuestras mejores intenciones.

    Es ahí en la esencia pura que contiene su alma. Es esa Ninfa pequeña, en su cuerpecito chiquitín pero tan grande en su interior, que le hace vislumbrar los códigos secretos que tienen los demás en lo más profundo de su esencia natural que, en definitiva, es el ser de uno mimo: su propia espiritualidad.

    Convertirse en esa personita frágil en apariencia, pero con tanta fuerza en su manera de ser que, sencillamente, es capaz de transformar lo que tiene a su alrededor en belleza y musicalidad; como la canción matutina de los pájaros en sus trinos cuando empieza a clarear un nuevo día.

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  3. Miró el reloj, marcaban las seis de la mañana. Un rayito de luz entraba por la ventana, la farola de la esquina de su casa permanecía todavía encendida. Se levantó, fue directa a la habitación de su hija. Allí estaba dormida, la contemplaba con tanto amor, era un día muy especial: su Primera Comunión.

    Ocho años habían pasado desde su nacimiento, le parecían un soplo de aire fresco, que rápido habían pasado. Cuantos recuerdos pasaron por su mente, cuantas vivencias felices había vivido. Todo, todo estaba grabado en el latido de su corazón. Aquel que marcaba su renacer cada día que habría los ojos.

    Se cambió rápidamente y comprobó que todo estaba dispuesto: el traje en el maniquí, color blanco, sencillo en su corte y en sus adornos, los zapatitos junto a él con adornos dorados a juego con el vestido. Caminó ligera, cruzó el recibidor, y se dirigió a la habitación de la niña. La miró durante un momento, pensó que se le escaba de sus brazos por primera vez, aquella niña que acunaba día tras día desde que nació. Sabía que una vez en la adolescencia la iría perdiendo poquito a poquito, como correspondía a su crecimiento.Sabía que la tenía que dejar marchar algún día cuando la madurez lo decidiera.

    Absorta en sus pensamientos la volvió a la realidad la palabra "mamá" . Salió su niña corriendo, se le abrazo a la cintura. Era el gran día, Una vez desayunaron se lavaron entre risas y juegos. Fueron a la habitación y cogió el vestido , fue colocándole con delicadeza cada prenda : la ropita interior, las enaguas, el vestido, el adorno en la cabeza y finalmente los zapatos. La giró de espaldas y le ató el lazo. Cogió el cepillo del pelo y retoco los tirabuzones.

    Quizás fuera la última vez que la vestía. Cuidadosamente la giró, la miró con un brillo en los ojos que le hicieron saltar las lagrimas. Que hermosa estaba. La niña salió corriendo por el pasillo, levantándose ligeramente el vestido. Ella la miraba, parecía que flotaba en el aire. Su pensamiento ralentizó cada movimiento de aquel cuerpecito que se deslizaba saltito a saltito. La veía alejarse y sabía que ese cordón umbilical que las unía cada vez se estiraba más y más.

    Ese día regresaba a casa, a casa con ella, le daría su beso de buenas noches, pero ella en el fondo de su ser sentía que era el principio de un volar que rompería ese cordón que las unía.

    Para ella siempre sería el alba de la mañana y el atardecer con su cielo anaranjado. Era el principio de un adiós mamá.



    ar algún día cuando su madurez lo decidiera.

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